A los 8 años cometí el error de decir frente a mi padre (reconocido psiquiatra peruano, con grado de doctor, es decir PHD en peruano) que quería estudiar medicina cuando sea grande (ya sé que me quedé chato)… desde ese momento mi vida se convirtió en una carrera por capacitarme y volverme un hombre de provecho… se vinieron las indispensables clases de flauta, marinera, pintura y cerámica, inglés avanzado, francés, lectura veloz en la municipalidad de San Isidro, sin olvidarnos de la natación de alta competencia en la Piscina Olímpica del Campo de Marte, (vale aclarar que las típicas clases de piano no las pude tener porque mi hermano vendió nuestro órgano semi-profesional Yamaha para costearse quién sabe qué cosa), en fin, fue un gran esfuerzo el de mi padre (repito: reconocido psiquiatra peruano) por mantenerme concentrado y haciendo “algo productivo por mi estudio”, con decirles que a mí no me compraban juguetes, sino, libros, es así que mientras todos coleccionaban G. I. Joes y Tortuninjas yo les hablaba sobre la vida de las orcas, mal llamadas ballenas asesinas, y su manera de alimentarse de leones marinos en las costas de la península Valdéz, La Patagonia, Argentina, cerquita cerquita de la Antátida y por si fuera poco me compraban todos los sábados mi colección Dinosaurios de Planeta Deangostini en mi quiosco favorito y además me llevaba también por 50 céntimos mi enciclopedia SABER 3.
Era una tragedia porque cuando me dejaban ir a las fiestitas de chibolos, la mitad de la fiesta era tema G. I. Joe y yo no tenía ni unito ni nada!!! Y la otra mitad de la fiestita de mierda era de las Tortuninjas y a mi siempre me prestaban a Splinter y de los G. I. Joe me daban el que se le salía el brazo… o sea una cagada, dicho sea de paso si me gustaba ir porque se comía pizza diciendo KAWABONGAAA!!! Y en mi casa solo comíamos el cebichito dominguero, nada de comida extranjera que pueda alienarme.
El drama empezó cuando decidí abandonar la idea de un estudio avocado a la profesión médica y dedicarme a tokar punkrock recibiendo como único pago una caja de cervezas si el organizador estaba de buenas… fue algo duro para mi padre por lo cual me decidió castigar negándome cualquier sol que necesitara hasta que vuelva a encaminarme y asumir el legado de Hipolito Unanue, Alberto Hurtado y el Dr. Duber (médico-urólogo de la cuadra donde vivía y que suturaba todas las cabezas rotas de la cuadra), por supuesto que algunos fines de semana tenía que orinar en un tapercito para que me hagan el necesario antidoping porque pensaban que era un simple y triste fumón (mi viejo no confiaba en mi talento y no entendía mis ansias de alcanzar una estrella)…. Y por si las moscas, si alguna vez salía positivo ponían el nombre de mi primo en el tapercito y directo a Anglolab (vale aclarar que no he consumido drogas ilegales nunca en mi historia, ni las consumiré).
La historia termina cuando ingresé a Cayetano Heredia, para lo cual mi viejito todo lindo él, no me creyó, a pesar que lo llamé inmediatamente, me respondió: Que bien hijito, estás segurooo??? Mejor mira bien!!!... recuerda lo que le pasó al hijo de Pepita la sanguchera que le celebraron y todo…y al final no era!! (Está bien, no me acuerdo quien fue pero me dijo un nombre), por eso quiero a mi papi, siempre confía en mi talento!!!!. Ahora 7 años después, con un título en la mano de Médico General (decir que soy médico sirve muy bien pa’ gilear) me enfrento a la vida por primera vez y… rumbo al éxito!!!
de la medicina, del punk y mis ganas de alcanzar una estrella...vida completa de un individuo
sábado, 7 de agosto de 2010
Abrí mi blog ...
Decidí abrir un blog porque está de moda. Mi amiga Sathya (novia de Pepito) tiene uno, Spencer tiene uno, Daniel Peredo tiene uno, y ¿porqué chu yo no entonces? El nombre no fue nada difícil escogerlo, recordé que alguna vez escuche a mi hermano decir sabiamente: Viviré de mis padres hasta que pueda vivir de mis hijos, y ahora a mis 27 años me doy cuenta que es más o menos lo que vengo haciendo, sigo viviendo con papá, me da de comer papá y lo único que hago es tirarme mi sueldo en parranda (sexo, futbol, cerveza y rock and roll) y cosas que probablemente no me sean de utilidad de aquí en unos años, es decir, como diría mi padre, no tengo visión de futuro y no cultivo valores. Lo que si me faltaría para completar esta ecuación casi perfecta de mi hermano, son mis propios hijos, a los cuales criar de una manera exitosa y con la menor inversión posible para que en el menor tiempo me mantengan, aunque… hasta ahora lo más cercano a hijos fueron 4 boletas por la compra de Postinor segunda generación adecuadamente tomadas dentro de su respectivo rangos de tiempo. Y bueno pues, acá nos encontramos, año 2010, recién graduado de medicina humana en una prestigiosa universidad peruana, aún no colegiado por pura desidia (colegiatura en proceso), ya con un trabajo aceptable, con proyecciones de especializarme en el “extranjero”, viviendo aún en casa de papi, toco batería, guitarra, flauta dulce, algo de bajo, hablo 3 idiomas y se computación (Word y Excel), o sea como quien dice, mi viejito me educó pa’ triunfador, es más con este floro, pongo mi aviso en “El Ajá” con el típico inicio “Joven emprendedor busca…” y la hago linda.
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